Aunque su nombre nos traslada inmediatamente a una repostería parisina, el verdadero origen de la Crème Brûlée es un tema de debate constante entre historiadores gastronómicos. Por un lado, existe la teoría de que nació en el Trinity College de Cambridge en el siglo XVII, donde se conocía como “Trinity Cream”. No obstante, la primera receta impresa apareció oficialmente en el libro de cocina de François Massialot en 1691.
Por otra parte, es imposible ignorar su parecido razonable con la Crema Catalana. De hecho, la principal diferencia radica en la técnica de cocción: mientras la versión francesa se cocina al baño María para obtener una textura densa, la española se elabora sobre el fuego. En consecuencia, ambas disputan el trono de ser la precursora de esa icónica capa de azúcar caramelizada que tanto nos gusta romper con la cuchara.
INGREDIENTES
Yema de huevo 5
Nata líquida para cocinar al 35% de MG
500 ml
Pimientos del piquillo 4
Azúcar 60 g.
Sal 2 g.
PREPARACIÓN
Empezaremos preparando la base de agua en la que colocaremos nuestros moldes con la crème brûlée.
Encendemos la barbacoa e introducimos la fuente con el agua. La intención es que el agua esté caliente en el momento en el que añadiremos la crema.
En el robot incorporamos los pimientos del piquillo y la nata. Trituramos durante 30 segundos a máxima potencia. Después en el propio robot calentamos la mezcla durante unos 10 minutos a 90°c, así nos aseguraremos que nunca llegue a hervir.
En un bol batimos las yemas con el azúcar y una pizca de sal, hasta que tengamos una crema espumosa.
Añadimos la nata poco a poco sin parar de remover hasta integrarla con el resto de ingredientes.
Vertemos la mezcla en los moldes que hayamos elegido para la crème brûlée y los colocamos dentro de la fuente que tenemos calentándose en la barbacoa.
Horneamos durante 30 minutos a 160ºc. Retiramos los moldes y dejamos enfriar. Cubrimos con azúcar y con la ayuda de un soplete lo tostamos hasta que quede caramelo. Decoramos con frutas del bosque y ¡a disfrutar!






